Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Con palabras sentimentales, la sagaz Zijuan
pone a prueba al Jade Atareado[1].
Con cariñosas razones, la bondadosa tía Xue
consuela a la muchacha apasionada.
Baoyu se reunió inmediatamente con su madre, que lo esperaba en sus aposentos. La dama Wang deseaba que su hijo la acompañara a hacer una visita a la dama Zhen; muy contento, el muchacho corrió a mudarse de ropa y fue con su madre a la casa de los Zhen, que, según pudo constatar, no se diferenciaba mucho de las mansiones Ning y Rong, e incluso en algunos aspectos era más esplendorosa. Tras algunas cuidadosas indagaciones comprobó que, en efecto, había allí un joven señor llamado Baoyu. La dama Zhen no dejó partir a sus visitantes hasta que hubieron cenado, con lo cual no pudieron regresar antes de la puesta de sol. A partir de aquel día, Baoyu no dudó más de la existencia de un muchacho idéntico a él y de su mismo nombre.