Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo A continuación preparó en secreto unos cuantos regalos para la esposa de Lin Zhixiao: un cesto de carbón, quinientos jin de leña y un shi de arroz bueno. Lo colocó todo discretamente fuera del jardín, donde su sobrino se hizo cargo del lote y lo llevó a la casa de los Lin. Además, mandó otras cosas como obsequio a los contables y cocinó unos cuantos platos para agasajar a las mujeres que en el futuro habrían de echarle una mano en el trabajo de la cocina.
—Si he llegado hasta aquí ha sido gracias a vosotras —les dijo—. De ahora en adelante seremos como una familia. Si algo olvido, o si algo no hago bien, hacédmelo ver.
Pero mientras se afanaba frenéticamente en la cocina llegó una sirvienta que le dijo sin rodeos:
—Váyase de aquí en cuanto haya terminado de preparar el desayuno de las señoritas. Las señoras han decidido que la comadre Liu es inocente y le han devuelto su trabajo.