Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —¡Perfecta! —exclamó—. Es incluso más bonita que tú.
Sonriendo, Xifeng cayó de rodillas para relatar detalladamente el cuento previamente urdido en el cuarto de la señora You.
—Apiádese de ella, anciana antepasada —concluyó—. Permita que ahora se mude aquÃ, y cuando haya pasado un año podrán casarse formalmente.
—Eso está bien —concedió la Anciana Dama—. Me alegra que seas tan comprensiva y tolerante. Pero escúchame bien, no debe vivir con Lian hasta que haya pasado un año.
Xifeng se postró, después se incorporó y solicitó que fueran enviadas dos doncellas para que se ocuparan de presentar a la muchacha a las damas Xing y Wang, y de comunicarles la decisión recién tomada. Asintió la anciana, y las doncellas partieron. La dama Wang, que habÃa estado preocupada por la reputación de Xifeng, se sintió naturalmente complacida por la aparición de una segunda esposa para Jia Lian. Asà que a partir de ese momento la segunda hermana pudo dejarse ver, y se mudó a los aposentos que Xifeng habÃa mandado preparar.