Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Li Wan se puso inmediatamente de pie para escucharlo, y luego mandó venir a la jefa de sirvientes de cada apartamento para ordenarles que transmitieran aquellas instrucciones.
—La Anciana Dama siempre piensa en todo —comentó la señora You—. Ni diez de nosotras, jóvenes y sanas, estamos a su altura.
—Xifeng es diabólicamente hábil, y es la que más se le aproxima —dijo Li Wan—; pero las demás estamos muy por debajo.