Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Poco después llegó Jia Zhen a interrogar al mensajero del ministerio. Luego, entró a informar a la dama Wang:
—Ha llegado una notificación de la Junta de Obras. La comisión de Ríos comunicó ayer que se han roto los diques de la región de Henan y se han inundado varios distritos y prefecturas. Ya han sido librados los fondos estatales para las reparaciones. Los miembros del ministerio están muy ocupados con este problema, y han enviado mensajeros para notificárselo a Su Señoría. —Dicho lo cual se retiró.
A su regreso, Jia Zheng fue puntualmente informado.
Desde ese momento, y hasta la llegada del invierno, Jia Zheng se mantuvo diariamente ocupado en su despacho oficial, lo cual contribuyó a relajar otra vez el celo estudiantil de Baoyu, a quien sólo el miedo a su padre le empujaba a seguir asistiendo a la escuela, y ni siquiera se atrevía a visitar demasiado a menudo a Daiyu.
Cierta hermosa mañana, a mediados del décimo mes, un súbito cambio de clima hizo que Xiren le preparase ropa de abrigo para ir a la escuela.
—Hoy hace mucho frío —dijo ella—. Debe ponerse más ropa a primera hora de la mañana y al anochecer.