Sueño en el pabellón rojo

Sueño en el pabellón rojo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Casi paralizado por aquella demostración de poder, el hombre supo que no había escapatoria posible y se arrojó al suelo frente a Jia Lian.

—¡No se enfade Su Señoría! —suplicaba—. Fue la miseria la que me llevó a urdir esta desvergonzada patraña. Pedí dinero prestado para poder hacer ese jade, pero no me atreveré a pedir que me lo devuelvan. Lo dejaré como juguete de sus jóvenes señores. —Y al tiempo que decía esto, hacía repetidos koutou.

—¡Estúpido! —tronó Jia Lian—. ¿A quién de esta mansión le interesaría tu podrida basura?

En eso entró Lai Da, quien le dijo sonriente a Jia Lian:

—No se moleste, señor. Esta rata no lo merece. Déjelo ir y que no vuelva por aquí.

—¡Realmente despreciable! —rabió otra vez Jia Lian.

Lai Da trató de aplacar a su señor, pero Jia Lian siguió endureciéndose hasta que los sirvientes del exterior dijeron al tramposo:

—¡Perro estúpido! ¡Rápido! Haz unos koutou ante el señor Lian y el tío Lai, y esfúmate. ¿O acaso estás esperando que te echen?

Entonces el hombre hizo dos rápidas reverencias y se escabulló. A partir de entonces se oía por calles y callejones «A Jia Baoyu le han dado un falso Jade Precioso[2]».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker