Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Consumidos sus días, la dama Shi regresa
con los espíritus de la tierra[1].
Con sus fuerzas agotadas, Wang Xifeng
pierde la confianza de los demás.
Incorporándose trabajosamente en el lecho, la Anciana Dama declaró: «Hace ya más de sesenta años que llegué a vuestra familia. Casi desde niña he disfrutado aquí todo tipo de venturas. Empezando por la generación de vuestro padre, todos mis hijos y nietos son ejemplo de bondad y virtudes; y Baoyu, a quien he querido tanto…». —En ese momento se interrumpió mirando a su alrededor. La dama Wang empujó a Baoyu hasta el lecho de la anciana y ésta, asomando una mano por debajo de las mantas, asió una mano del muchacho.
—¡Nieto mío, has de esforzarte por honrar mi sangre! —le dijo.
—Sí, señora —balbuceó Baoyu. Sintió una punzada en el pecho y las lágrimas quisieron brotar con fuerza, pero contuvo los sollozos y se quedó allí, inmóvil, escuchando a la Anciana Dama.