Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Ya sé —murmuró después de cavilar unos momentos—. Se trata de la primera esposa del señor Rong, de la mansión del Este. Ella murió hace mucho tiempo, ¿qué la habrá traÃdo por aquÃ? Por supuesto, ha venido por mÃ. Pero ¿por qué habrÃa de ahorcarse de nuevo? —Volvió a pensar y clamó: «Eso es. Me está mostrando la forma de morir».
En aquello pensaba cuando acudió un espÃritu maligno y tomó posesión de ella. Entonces, de pie, llorando, abrió su neceser y extrajo el mechón de cabello que se habÃa cortado cuando juró que jamás dejarÃa el servicio de la Anciana Dama. Después lo introdujo en su túnica, desató su faja y la puso exactamente sobre la viga indicada por Qin Keqing. Luego volvió a llorar, hasta que se oyó el ruido de unos invitados dispersándose afuera, lo que le hizo temer que entrara alguien. Se apresuró a cerrar la puerta, acercó una banqueta y se subió; hizo un nudo con la faja, se lo pasó por el cuello y apartó la banqueta de un puntapié. ¡El aliento se quebró en su garganta y su dulce espÃritu escaló!
Allà estaba su espectro preguntándose adónde ir, cuando vio delante de ella, en la oscuridad, la sombra de Qin Keqing. Le dio alcance gritando:
—¡Espéreme, señora Rong!
—No soy la señora Rong —fue la respuesta—, sino la hermana de la diosa del Desencanto, y me llamo Keqing[1].