Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo —Naturalmente cuando usted se enteró de la propuesta le pareció buena —dijo ella—. ¿Cómo iba a saber lo que maquinaban desde fuera?
La dama Xing se sintió avergonzada y admitió para sus adentros que la dama Wang había tomado la decisión correcta. Después de aquello mejoraron las relaciones entre ambas.
Después de dejar a la dama Wang, Pinger llevó a Qiaojie para que presentara sus respetos a Baochai, y hubo un intercambio de sus mutuos sufrimientos y de las bondades del emperador.
Pinger dijo:
—La familia volverá a prosperar. Estoy segura de que el señor Bao regresará.
En eso Qiuwen entró corriendo.
—¡Se está muriendo Xiren! —gritó.
Si desean saber lo que había sucedido, escuchen el siguiente capítulo.