Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Xiren había oído decir que si Baoyu no volvía todas sus doncellas serían despedidas, y la ansiedad que eso le produjo agravó su dolencia. Después de la partida del médico, Qiuwen le preparó la medicina, pero, tendida solitaria en su lecho, su espíritu no encontraba la paz. Le parecía ver a Baoyu frente a ella y luego, de pronto, entre brumas, se convertía en un monje que hojeaba un registro y le decía:
—No tomes la decisión equivocada. Yo no os reconozco.
Antes de que ella pudiera interrogarlo, Qiuwen apareció diciendo:
—Aquí está tu medicina. Tómala, hermana.