Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Ya se acercaba el día del funeral. Jia Zhen se dirigió hacia el templo del Umbral de Hierro acompañado de un geomántico con él fin de inspeccionar el mausoleo e indicarle al abate Sekong, encargado del lugar, la necesidad de que fueran los muebles más finos y los monjes más notables los que recibieran el ataúd.
Sekong preparó una cena, pero Jia Zhen había perdido el apetito. Como se había hecho muy tarde para volver a la ciudad pasó aquella noche en el cuarto de huéspedes, y a primera hora de la mañana volvió para hacer los preparativos del sepelio. Mandó por delante a unos hombres que pasaron la noche en el templo decorando el mausoleo y preparando el refrigerio y la recepción de la comitiva fúnebre.
Xifeng, mientras tanto, había hecho cuidadosos preparativos eligiendo sirvientes, carruajes y palanquines de la mansión Rong que acompañarían a la dama Wang al funeral, más un lugar donde ella misma pudiera estar durante las honras fúnebres.