Sueño en el pabellón rojo
Sueño en el pabellón rojo Xiren le explicó que Baochai habÃa permanecido junto a él mientras dormÃa la siesta el dÃa anterior, mientras no llegaba nadie a hacerse cargo de sus cuidados.
—¡Eso está mal! —exclamó—. Qué groserÃa por mi parte haber dormido durante toda su visita. Está decidido: mañana iré a la casa de mi tÃa.
En ese preciso momento apareció Xiangyun con vestido ceremonial. Su familia la habÃa mandado llamar y venÃa a despedirse. Enseguida se incorporaron todos y la invitaron a tomar asiento, pero ella no pudo quedarse y tuvieron que acompañarla hasta la salida. A pesar de que las lágrimas le anegaban los ojos, no se atrevÃa a quejarse en presencia de los sirvientes de su familia. La llegada de Baochai aumentó su resistencia a partir.
Baochai sabÃa que si las sirvientas, cuando regresaran, informaban de aquello a la tÃa, le costarÃa caro a Xiangyun. En consecuencia, le pidió que emprendiera la marcha. La acompañaron hasta la segunda puerta, y Baoyu hubiera ido más allá de no habérselo impedido la misma Xiangyun que, a pesar de eso, se volvió un poco más adelante y lo llamó a su lado.
—Si la Anciana Dama me olvida recuérdale que envÃe a alguien a recogerme —le susurró.
Baoyu le prometió hacerlo.
La siguieron con los ojos hasta su carruaje, y luego volvieron todos sobre sus pasos.