Homo Deus
Homo Deus El dataísmo reemplaza la fe en el alma humana por la fe en los algoritmos. Un algoritmo no es más que un conjunto de reglas y cálculos para tomar decisiones. Pero cuando los algoritmos se vuelven capaces de analizar millones de variables, de aprender por sí mismos, de predecir comportamientos mejor que los propios humanos, su influencia se torna decisiva. Ya no se limitan a recomendar películas o rutas de tráfico: toman decisiones médicas, asignan créditos bancarios, seleccionan candidatos laborales y hasta diagnostican estados de ánimo.
El dataísmo afirma que los organismos vivos no son más que sistemas de procesamiento de datos. La inteligencia, entonces, no depende de la conciencia ni de la voluntad, sino de la capacidad de calcular. Bajo esta lógica, los sentimientos, las decisiones morales y los actos creativos pueden ser descifrados, codificados y replicados por sistemas artificiales.
Las consecuencias son inmensas. Si los algoritmos nos conocen mejor que nosotros mismos, ¿por qué seguir confiando en la intuición o en el juicio personal? Si una inteligencia artificial puede predecir con más precisión a quién amar, qué estudiar o cómo tratar una enfermedad, ¿para qué mantener el mito del individuo autónomo?