El duodécimo planeta
El duodécimo planeta Las ciudades sumerias no surgieron por casualidad ni como un lento proceso de desarrollo humano. Su existencia fue el resultado directo de la intervención de los Anunnaki, quienes transmitieron a los hombres conocimientos avanzados en arquitectura, agricultura, astronomÃa, matemáticas y escritura. Desde el inicio, la civilización fue impuesta, no descubierta.
Los templos sumerios, llamados zigurats, no eran simples centros religiosos, sino estructuras diseñadas con una función especÃfica: servir de enlace entre los dioses y los humanos. Cada ciudad-estado era gobernada bajo la supervisión de un dios, y su lÃder terrenal actuaba como un intermediario directo entre los hombres y los Anunnaki.
Las tablillas sumerias revelan un nivel de sofisticación impresionante. Los escribas registraban transacciones comerciales, leyes, contratos y tratados polÃticos con una precisión asombrosa. Su sistema numérico era sexagesimal, permitiendo cálculos matemáticos avanzados que siguen vigentes en la medición del tiempo y los ángulos.
