El duodécimo planeta
El duodécimo planeta Las inscripciones cuneiformes también contienen registros de eventos astronómicos, como eclipses y alineaciones planetarias, que han sido confirmados por la ciencia moderna. Estos textos sugieren que los sumerios no solo observaban el cielo, sino que poseÃan un sistema avanzado de cálculo para predecir movimientos celestes con gran exactitud.
Además de los hallazgos astronómicos, existen pruebas arqueológicas de la interacción entre los Anunnaki y los humanos. Estatuillas, relieves y sellos cilÃndricos representan figuras humanoides con atributos no terrestres, portando lo que parecen ser dispositivos tecnológicos. En muchos casos, se les muestra entregando herramientas o conocimientos a los primeros hombres, reafirmando la idea de que la civilización no fue una creación espontánea, sino el resultado de una transmisión de saberes desde los dioses.
El ciclo de Nibiru no ha concluido. Según los registros sumerios, este planeta regresa periódicamente al interior del sistema solar, influyendo en los eventos terrestres. Su última aproximación habrÃa sido la causa del Diluvio Universal, y su próxima llegada podrÃa traer cambios de magnitud similar, afectando el clima, la geologÃa y el equilibrio del planeta.
