La Charca
La Charca Durante el camino fue dándole manotones a Ciro, y al pasar el rÃo detúvose de pronto, se llevó el Ãndice a la frente como quien intenta recordar algo de importancia y, con palabra difÃcil, dijo a su hermano:
—Y esa mujer no te conviene, ¿eh?
—¿Qué mujer?
—Ná; tú déjame a mÃ. Esa mujer no te conviene, ¿sabes? Yo te vi hoy cuando te le fuiste detrás… ¡No te conviene!
Y al llegar a la choza cayó inerte, vencido por el sopor imbécil del alcohol.