El dinero
El dinero —¡Vamos, vamos! —continuaba diciendo Saccard alegremente— no hagan gesto de escupir al dinero: empieza por ser algo estúpido, y resulta además, que sólo los impotentes desdeñan una fuerza… SerÃa ilógico a más no poder, que se mataran trabajando para enriquecer a los demás, sin que separaran la parte que legÃtimamente les corresponde. En otro caso, ¡acuéstense y duerman!
Les tenÃa dominados, ya no les permitÃa decir una sola palabra.
—¿Saben que muy pronto van a poder embolsarse una bonita suma?… ¡Aguarden un momento!
Y con una petulancia de colegial, precipitóse sobre la mesa de la señora Carolina; cogió seguidamente un lápiz y una hoja de papel y se dedicó a hacer números.
—¡Esperen! Quiero hacerles su cuenta. ¡Oh!, me la sé de memoria… En el momento de la fundación tenÃan quinientas acciones, dobladas una primera vez, y luego una segunda; lo que les representa actualmente dos mil. Tendrán por consiguiente tres mil, después de nuestra próxima emisión.
Hamelin trató de interrumpirle.