El dinero
El dinero Pero ella rehusó con un gesto, y como en aquel momento llegara Saccard, procuró armarse de valor, y le explicó jovialmente que había enviado a su marido para que realizase en el barrio una gestión enojosa de la que había querido desembarazarse. Saccard, que sentía afecto por el joven matrimonio, como él les llamaba, puso especial empeño en que Marcela regresara a su casa para esperar allí al marido tranquilamente. Pero ella insistió en quedarse, diciendo que se encontraba bien allí. Él entonces dejó de insistir ante la súbita sorpresa de encontrarse cara a cara con la baronesa de Sandorff, que salía del despacho de Jantrou. Por lo demás, se sonrieron con aire de amable inteligencia, como personas que cambian entre sí un simple saludo, para no llamar la atención.