El Paraíso de las damas
El Paraíso de las damas Puesto que los nombres de estos últimos están en castellano, nos pareció conveniente traducir también los de los comercios reales. Le Louvre se ha convertido, pues, en El Louvre; y Le Bon Marché, en El Económico.
Desde 1869 sintió Zola la tentación de escribir una novela sobre la influencia de estos nuevos comercios en la clientela femenina de la burguesía y empezó a recoger documentación para ello en 1882. A ese propósito sumó el de dejar constancia de la lucha entre el gran comercio y los pequeños comerciantes, que representaba para él a la sazón el enfrentamiento entre dos conceptos diferentes de la vida. Y quiso también que la novela fuese un canto al progreso y una exposición del papel de la banca en el florecimiento de una nueva economía.