El sueño
El sueño La catedral lo explica todo, lo ha creado todo y lo conserva todo. Es la madre, la reina, enorme en medio del montoncito de casas bajas semejantes a una nidada que se resguardara del frío bajo sus alas de piedra. Allí sólo se vive por ella y para ella; las industrias no trabajan, las tiendas no venden, sino para alimentarla, vestirla, mantenerla a ella y a su clero; y si se encuentran algunos burgueses, se trata de los últimos fieles que de las multitudes desaparecidas quedan allí. Ella late en el centro; cada calle es una de sus arterias; la ciudad no tiene más aliento que el suyo. De ahí ese espíritu de otra época, ese entumecimiento religioso en el pasado, esa ciudad enclaustrada que la rodea, que exhala un viejo perfume de paz y de fe.