Germinal
Germinal Era casi de noche, y la lluvia aumentaba y el frío se iba haciendo intenso; mas, a pesar de todo, las mujeres llenaban las calles del barrio llorando y gritando en medio de la baraúnda armada por la chiquillería.
Aquella noche en La Ventajosa quedó decidida la huelga. Rasseneur no se atrevía a combatirla, y Souvarine la aceptaba como el primer paso dado en el camino de las soluciones convenientes. Esteban resumió la situación en una sola frase: ¿La Compañía quiere la huelga? Pues la tendrá.
Transcurrió una semana; el trabajo continuaba desanimado y triste, a la espera del conflicto, cada vez más inminente.
