Germinal

Germinal

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

De pronto, el señor Hennebeau se levantó de la silla, diciendo que el café estaba muy caliente y que lo tomaría después. Al salir se llevó un dedo a los labios, como para recomendar la mayor prudencia. Todos se habían vuelto a sentar y siguieron en la mesa, silenciosos, sin atreverse a hacer el menor movimiento, escuchando con cuidado para atrapar alguna palabra de lo que se iba a decir en el salón.

II

Ya la víspera, en una reunión celebrada en casa de Rasseneur, Esteban y algunos otros compañeros habían nombrado los individuos que debían ir al día siguiente en comisión, para hablar con el director. Cuando, por la noche, supo la mujer de Maheu que su marido era uno de ellos, se disgustó mucho y le preguntó si iba buscando que le plantaran en la calle para siempre, y que se muriesen todos de hambre. Maheu había aceptado la comisión con verdadera repugnancia también, y en el fondo estaba temeroso de las consecuencias. A pesar de la injusticia de su miseria, los dos, en el momento de obrar con energía, caían en la resignación tradicional de su raza, temblando al pensar en el día siguiente y prefiriendo a todo medio violento doblegarse ante las circunstancias.

Él lo consultaba todo ordinariamente con su mujer, que era muy razonable. Aquella vez, sin embargo, acabó por enfadarse, por lo mismo que en secreto participaba de los temores de ella, y creía que tenía razón.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker