Germinal
Germinal Aquel día, desde antes de amanecer, un estremecimiento extraño había agitado los barrios de los obreros; un estremecimiento que no tardó en propasarse por los caminos, a través del campo. Pero no habían podido salir todos juntos como convinieran la noche antes, porque temprano circularon rumores de que los dragones y los gendarmes de caballería recorrían las carreteras y todos los caminos en previsión de algún desorden. Decíase que aquellas fuerzas habían llegado a Douai la noche antes, y se acusaba a Rasseneur de haber delatado a los amigos, una muchacha juraba y perjuraba que había visto pasar a un criado del señor Hennebeau con un telegrama de la estación inmediata. Los mineros apretaban los puños y espiaban la llegada de los soldados a través de las persianas de sus ventanas y a la indecisa claridad del amanecer.
