La jauria
La jauria Paralelamente, su hermosa y joven esposa sufre continuamente el aburrimiento de su vida, ya que la riqueza causa en ella una situación de hastío producida por la posesión de todo aquello que le causa placer y que el dinero puede comprar, por lo que se enfrasca en la búsqueda de alguna experiencia que la llene de gozo y que detenga su desgana. Luego de buscar aquellas cosas que le puedan seguir causando placer, encuentra una que le intriga y produce en ella una situación de placer por la vida que creía perdida: conoce al hijo que su marido tuvo con su primera mujer con el cual mantiene una íntima amistad llegando al extremo de mantener una relación incestuosa.
El desenlace de esta historia atroz consiste en el descubrimiento de Aristide del engaño de su mujer con su hijo. A pesar del sentimiento de burla que le produce, Aristide aprovecha la situación, haciendo la vista gorda, para sacar provecho de dicha posición inmoral, siguiendo el mismo camino que su padre, Pierre Rougon, en la primera obra de los Rougon-Macquart, cuando ensució sus manos con la sangre de los republicanos muertos sólo para conseguir la supremacía en Plassans. Estas dos acciones de inmoralidad causarán en la sociedad del momento un revuelto por esas nuevas formas de visión de la realidad lo que llevará a caracterizar esta obra dentro del movimiento naturalista.
