Thérèse Raquin
Thérèse Raquin Pequé de ingenuo al pensar que esta novela podÃa prescindir de un prólogo. Acostumbrado a decir cuanto pienso en voz alta, e incluso a respaldar cuanto digo con los más insignificantes detalles, albergaba la esperanza de que se me entendiera y se me enjuiciase sin precisar explicaciones previas. Al parecer, estaba en un error.
