Yo acuso. La verdad en marcha
Yo acuso. La verdad en marcha Pretendo utilizar más tarde, en dos obras, las notas que tomé. En una, con el tÃtulo de «Impresiones de audiencias», quisiera contar los juicios a los que se me sometió, decir todas las cosas monstruosas y describir los extraños personajes que desfilaron ante mÃ, en ParÃs y en Versalles. En otra, con el tÃtulo de «Páginas de exilio», planeo narrar los once meses que pasé en Inglaterra, los trágicos ecos que despertaban en mà cada noticia desastrosa que me llegaba de Francia, todo lo que evoqué —hechos y personas— cuando me hallaba lejos de mi tierra, en la completa soledad que me envolvÃa. Pero no son más que deseos, proyectos, y no me extrañarÃa que las circunstancias y la vida me impidiesen llevarlos a cabo.
Por otra parte, eso no serÃa una historia del caso Dreyfus, porque tengo el convencimiento de que ahora, en medio de las pasiones desatadas, sin los documentos que todavÃa faltan, no se puede escribir esa historia. Habrá que dejar pasar el tiempo, habrá que realizar primero un estudio imparcial de los documentos que formarán parte del inmenso expediente. Y yo sólo quiero aportar mi contribución a ese expediente, decir lo que supe, lo que vi y oà en la parte del caso en que tuve ocasión de participar.