Yo acuso. La verdad en marcha
Yo acuso. La verdad en marcha Hemos visto, un peldaño más arriba, a los periódicos populares, los periódicos baratos, los que se dirigen a la inmensa mayoría y crean la opinión de las masas, les vimos cómo alimentaban pasiones atroces, cómo promovían furiosamente una campaña sectarista, anulando toda generosidad de nuestro amado pueblo de Francia, todo deseo de verdad y de justicia. Quiero creer en su buena fe. Pero qué triste es ver a esos polémicos envejecidos, agitadores dementes y patriotas estrechos de miras, convertidos en líderes y cometer el más vil de los crímenes, el de ofuscar la conciencia pública y extraviar a todo un pueblo. Esa labor resulta aún más execrable porque viene dada, en ciertos periódicos, con recursos infames, con hábito de utilizar la mentira, la difamación y la delación, que quedarán como la gran vergüenza de nuestra época.