Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio (Se cierra la apariencia; desaparece DOÑA INÉS, y todo queda como al principio del acto, menos la estatua de DOÑA INÉS, que no vuelve a su lugar. DON JUAN queda atónito.)
DON JUAN, solo.
DON JUAN.—¡Cielos! ¿Qué es lo que escuché?
¡Hasta los muertos asÃ
dejan sus tumbas por mÃ!
Mas, sombra, delirio fue.
Yo en mi mente lo forjé;
la imaginación le dio
la forma en que se mostró,
y ciego, vine a creer
en la realidad de un ser
que mi mente fabricó.
Mas nunca de modo tal
fanatizó mi razón
mi loca imaginación
con su poder ideal.
SÃ; algo sobrenatural
vi en aquella doña Inés
tan vaporosa, a través
aun de esa enramada espesa;
mas… ¡bah!, circunstancia es ésa
que propia de sombra es.
¿Qué más diáfano y sutil
