Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio y el licor tan vano ensueño
en mi mente levantó.
Mas si estas que sombras creo
espíritus reales son
que por celestial empleo
llaman a mi corazón,
entonces, para que iguale
su penitencia don Juan
con sus delitos, ¿qué vale
el plazo ruin que le dan…?
¡Dios me da tan sólo un día…!
Si fuese Dios en verdad,
a más distancia pondría
su aviso a mi eternidad.
«Piensa bien que al lado tuyo
me tendrás…», dijo de Inés
la sombra; y si bien arguyo,
pues no la veo, sueño es.
(Transparéntase en la pared la SOMBRA de doña Inés.)
DON JUAN, la SOMBRA de doña Inés, CENTELLAS y AVELLANEDA dormidos.
SOMBRA.—Aquí estoy.
DON JUAN.—¡Cielos!
SOMBRA.—Medita
lo que al buen Comendador
has oído, y ten valor
