Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio DON JUAN, la ESTATUA de don Gonzalo, DOÑA INÉS.
Sombras, estatuas, espectros, ángeles.
Panteón de la familia Tenorio. Como estaba en el acto primero de la segunda parte, menos las estatuas de DOÑA INÉS y DON GONZALO, que no están en su lugar.
DON JUAN, embozado y distraÃdo, entra en la escena lentamente.
DON JUAN.—Culpa mÃa no fue; delirio insano
me enajenó la mente acalorada.
Necesitaba vÃctimas mi mano
que inmolar a mi fe desesperada,
y al verlos en mitad de mi camino,
presa les hice allà de mi locura.
¡No fui yo, vive Dios! ¡Fue su destino!
SabÃan mi destreza y mi ventura.
¡Oh! Arrebatado el corazón me siento
por vértigo infernal… Mi alma perdida
va cruzando el desierto de la vida
cual hoja seca que arrebata el viento.
Dudo… temo… vacilo… en mi cabeza
siento arder un volcán… muevo la planta
sin voluntad, y humilla mi grandeza
un no sé qué de grande que me espanta.
(Un momento de pausa.)
Jamás mi orgullo concibió que hubiere
