Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio En toda mi vida he visto
hombre más mal humorado.
DON DIEGO.—(Aparte.) ¡Que un hombre de mi linaje
descienda a tan ruin mansión!
Pero no hay humillación
a que un padre no se baje
por un hijo. Quiero ver
por mis ojos la verdad,
y el monstruo de liviandad
a quien pude dar el ser.
(BUTTARELLI, que anda arreglando sus trastos, contempla desde el fondo a DON GONZALO y a DON DIEGO, que permanecerán embozados y en silencio.)
BUTTARELLI.—¡Vaya un par de hombres de piedra!
Para éstos sobra mi abasto;
mas, ¡pardiez!, pagan el gasto
que no hacen, y asà se medra.
DON GONZALO, DON DIEGO, BUTTARELLI, el Capitán CENTELLAS, AVELLANEDA y dos caballeros.
AVELLANEDA.—Vinieron, y os aseguro
que se efectuará la apuesta.
CENTELLAS.—Entremos, pues. ¿Buttarelli?
BUTTARELLI.—Señor capitán Centellas,
¿vos por aqu�
CENTELLAS.—SÃ, Cristófano.
