Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio Conque lo dicho, don Luis,
van doña Ana y doña Inés
en puesta.
DON LUIS.—Y el precio es
la vida.
DON JUAN.—Vos lo decís;
vamos.
DON LUIS.—Vamos.
(Al salir, se presenta una ronda que les detiene.)
Dichos y una ronda de Alguaciles.
ALGUACIL.—¡Alto allá!
¿Don Juan Tenorio?
DON JUAN.—Yo soy.
ALGUACIL.—Sed preso.
DON JUAN.—¡Soñando estoy!
¿Por qué?
ALGUACIL.—Después lo verá.
DON LUIS.—(Acercándose a DON JUAN y riéndose.)
Tenorio, no lo extrañéis,
pues mirando a lo apostado,
mi paje os ha delatado
para que vos no ganéis.
DON JUAN.—¡Hola! Pues no os suponía
con tal despejo, ¡pardiez!
DON LUIS.—Id, pues; que por esta vez,
don Juan, la partida es mía.
