Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio DON LUIS.—A entrar.
PASCUAL.—¿Ya?
DON LUIS.—¿Quién sabe lo que él hará?
PASCUAL.—Vuestros celosos deseos
reprimid, que ser no puede
mientras que no se recoja
mi amo don Gil de Pantoja
y todo en silencio quede.
DON LUIS.—¡Voto a…!
PASCUAL.—¡Eh! Dad una vez
breves treguas al amor.
DON LUIS.—¿Y a qué hora ese buen señor
suele acostarse?
PASCUAL.—A las diez;
y en esa calleja estrecha
hay una reja; llamad
a las diez, y descuidad
mientras en mí.
DON LUIS.—Es cosa hecha.
PASCUAL.—Don Luis, hasta luego, pues.
DON LUIS.—Adiós, Pascual, hasta luego.
DON LUIS, solo.
DON LUIS.—Jamás tal desasosiego
tuve. Paréceme que es
esta noche hora menguada
para mí… y no sé qué vago
presentimiento, qué estrago
