Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio teme mi alma acongojada.
Por Dios que nunca pensé
que a doña Ana amara asÃ,
ni por ninguna sentÃ
lo que por ella… ¡Oh! Y a fe
que de don Juan me amedrenta,
no el valor, mas la ventura.
Parece que le asegura
Satanás en cuanto intenta.
No, no; es un hombre infernal,
y téngome para mÃ
que si me aparto de aquÃ
me burla, pese a Pascual.
Y, aunque me tenga por necio,
quiero entrar; que con don Juan
las precauciones no están
para vistas con desprecio.
(Llama a la ventana.)
DON LUIS y DOÑA ANA.
DOÑA ANA.—¿Quién va?
DON LUIS.—¿No es Pascual?
DOÑA ANA.—¡Don Luis!
DON LUIS.—¡Doña Ana!
DOÑA ANA.—¿Por la ventana
llamas ahora?
DON LUIS.—¡Ay, doña Ana,
cuán a buen tiempo salÃs!
