Amok
Amok En marzo de 1912, durante las operaciones de descarga de un gran transatlántico en el puerto de Nápoles, ocurrió un extraño accidente al que los periódicos dedicaron artÃculos extensos, aunque adornados con mucha fantasÃa. Al igual que los demás, como pasajero del OceanÃa, yo hubiera podido ser testigo de aquel suceso singular, porque tuvo lugar de noche, cuando se cargaba el carbón y se descargaba la mercancÃa, pero habÃamos descendido a tierra para huir del ruido y pasar el rato en cafés o teatros. Sin embargo, en mi opinión, muchas conjeturas que entonces no manifesté públicamente contienen la verdadera explicación de aquella conmovedora escena y ahora la distancia en el tiempo seguramente me permitirá utilizar las confidencias de una conversación que precedió, con pocas horas de diferencia, a aquel curioso episodio.
