La impaciencia del corazón
La impaciencia del corazón «Al que tiene le será dado.» Estas palabras del Libro de la Sabiduría las puede corroborar cualquier escritor sin miedo alguno en el sentido de que «a quien mucho ha narrado le será narrado». Nada más engañoso que la idea demasiado deferente de que en el escritor trabaja ininterrumpidamente la fantasía, de que él crea hechos e historias a partir de un acopio inagotable y sin pausa. En realidad, en vez de inventar, sólo necesita dejarse encontrar por los personajes y los acontecimientos, los cuales, siempre que haya conservado una elevada capacidad de mirar y de escuchar, lo buscan sin cesar para que los refiera; a quien a menudo ha intentado explicar destinos, muchos le cuentan el suyo.
