Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Asà Cicerón se sobrepone a su primer sobresalto. Él no ha querido ese alevoso crimen. Tal vez ni en sus sueños más Ãntimos se haya atrevido siquiera a desearlo. Bruto y Casio —aunque Bruto, al sacar del pecho de César el puñal bañado en sangre, ha gritado su nombre, el de Cicerón, poniendo asà como testigo de su crimen al maestro del credo republicano— no le han informado de la conspiración. Pero ahora que el crimen se ha perpetrado de modo irrevocable, al menos hay que aprovecharlo en beneficio de la república. Cicerón reconoce que el camino hacia la antigua libertad romana pasa por encima de ese cadáver imperial. Y su deber es mostrárselo a los demás. Un momento como éste, único, no puede desperdiciarse. Ese mismo dÃa, Marco Tulio Cicerón deja sus libros, sus escritos y el bendito ocio del artista, la contemplación. Con el corazón palpitante, corre hacia Roma, para salvar a la república, la verdadera herencia de César, tanto de sus asesinos como de sus vengadores.