Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Nunca este poeta, por lo demás moderado, compuso una estrofa semejante. Aquel que de joven supo ocultarse y siendo hombre contenerse, aquel que en general casi nunca reveló su más profundo secreto más que en juegos de espejo, bajo iniciales o sÃmbolos, anciano ya, manifiesta su emoción por vez primera de forma abierta y espléndida. Desde hace cincuenta años es probable que ese hombre sensible, el gran poeta lÃrico, jamás estuviera tan lleno de vida como en esta página inolvidable, en este memorable punto de inflexión.
Asà de misterioso, como una rara merced del destino, consideró también Goethe este poema. En cuanto regresa a Weimar, antes de dedicarse a cualquier otro trabajo o cuestión doméstica, lo primero que hace es caligrafiar él mismo una primorosa copia de la elegÃa. Durante tres dÃas, como un monje en su celda, transcribe el poema con letras grandes, solemnes, empleando un papel especialmente escogido y escondiéndolo como un secreto de los más próximos y hasta de los que gozan de mayor confianza entre quienes conviven con él. Él mismo se encarga de encuadernarlo, para que no se difunda antes de tiempo por culpa de alguna indiscreción, y con un cordón de seda ata el manuscrito a la cubierta de tafilete rojo, que después mandarÃa cambiar por otra, magnÃfica, de tela azul, que aún hoy puede verse en el Archivo de Goethe y Schiller.