Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Precisamente porque este rayo de alegría viene de un cielo por completo despejado, prende de modo tan colosal. Casi a la misma hora, el viejo y el nuevo continente reciben en los primeros días de agosto la noticia de que la empresa ha tenido éxito. El efecto es indescriptible. En Inglaterra el Times, por lo general tan prudente, dice en su editorial: «Since the discovery of Columbus, nothing has been done in any degree comparable to the vast enlargement which has thus been given to the sphere of human activity.» Desde el descubrimiento de Colón, nada se ha hecho que pueda compararse a esta formidable ampliación de la esfera de la actividad humana. Y en la city la animación es de lo más intensa. Pero la orgullosa alegría de Inglaterra parece llena de sombras y tímida, comparada con el entusiasmo huracanado de América, en cuanto allí se transmite la noticia. En seguida se paralizan los negocios. Las calles se ven inundadas de personas que preguntan, que alborotan, que discuten. De la noche a la mañana, un hombre totalmente desconocido, Cyrus W. Field, se ha convertido en el héroe nacional de todo un pueblo. Se le coloca a la altura de Franklin y de Colón. Toda la ciudad y tras ella otras cien tiemblan y se estremecen de expectación por ver al hombre que gracias a su determinación ha hecho efectivo «el enlace de la joven América con el viejo mundo». Pero el entusiasmo aún no ha alcanzado el grado más alto, pues por ahora sólo ha llegado la descarnada comunicación de que el cable ha sido colocado, pero, ¿puede transmitir? La verdadera hazaña, ¿también ha tenido éxito? Y el espectáculo es grandioso: toda una ciudad, todo un país está a la espera y a la escucha de una única palabra, la primera en cruzar el océano. Se sabe que la reina de Inglaterra expresará a todos su mensaje, su enhorabuena. Cada hora que pasa la esperan con mayor impaciencia. Pero aún transcurren días y días, porque por una desafortunada casualidad precisamente el cable a Terranova se ha averiado. Y hay que esperar hasta el 16 de agosto para que el mensaje de la reina Victoria llegue a Nueva York al atardecer.
