Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad EL SECRETARIO: Tomen asiento entre tanto. Lev Tolstói no les hará esperar mucho. Sólo quisiera rogarles que tengan en cuenta su edad. Lev Tolstói adora a tal punto la discusión que a menudo se olvida de que se fatiga.
ESTUDIANTE 1°: Tenemos poco que preguntar a Lev Tolstói. Una sola cuestión. Claro está que una decisiva para nosotros y para él. Le prometo que estaremos poco tiempo. Siempre suponiendo que podamos hablar con libertad.
EL SECRETARIO: Perfecto. Cuanta menos formalidad, mejor. Y sobre todo, no se dirijan a él como Su Excelencia. No le gusta.
ESTUDIANTE 2° (riendo): De nosotros no cabe temer una cosa así. Cualquier otra, menos ésa.
EL SECRETARIO: Ahí sube ya las escaleras.
Entra Tolstói, con pasos rápidos y a la vez acompasados, ágil y nervioso a pesar de su edad. Mientras habla, a menudo gira un lápiz con la mano o hace pedazos un papel, llevado por la impaciencia de tomar él mismo la palabra. Con rapidez se acerca a los dos estudiantes, les tiende la mano, observa un momento a cada uno con una mirada aguda y penetrante, después se sienta frente a ellos en un sillón de cuero.
TOLSTÓI: Son ustedes los que me envía el comité, ¿no es cierto…? (Rebusca en una carta.) Disculpen que haya olvidado sus nombres…