Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad TOLSTÓI (encolerizado): Seguro que es mejor que vuestra violencia. ¿De verdad creéis que con vuestras bombas y vuestros revólveres echaréis definitivamente el mal de la Tierra? No, el mal actúa entonces en vosotros mismos, y os lo repito: es cien mil veces mejor sufrir por una convicción que matar por ella.
ESTUDIANTE 1° (también colérico): Pues bien, Lev Tolstói, si sufrir es tan bueno y tan benéfico… ¿Por qué entonces no sufre usted mismo? ¿Por qué siempre alaba el martirio de los demás y permanece bien caliente en su casa, comiendo en vajilla de plata, mientras sus campesinos —yo lo he visto— van vestidos con harapos y medio muertos de hambre se congelan en sus cabañas? ¿Por qué no deja que le azoten a usted, en lugar de a sus dujobori, que son atormentados por su doctrina? ¿Por qué no abandona de una vez esta mansión condal y se marcha a la calle, conociendo usted mismo en medio del viento, del frío y la lluvia esa pobreza que al parecer es tan excelente? ¿Por qué siempre está hablando, en lugar de actuar según su propia doctrina? ¿Por qué no da al fin un ejemplo?
Tolstói ha retrocedido. El secretario da un salto y se planta frente a los estudiantes, a los que indignado quiere echar de allí, pero Tolstói, que ya se ha recuperado, le empuja suavemente hacia un lado.