Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad LA CONDESA: La campana ha anunciado ya la comida y desde hace medía hora el redactor del Daily Telegraph espera abajo, por tu artículo contra la pena de muerte. Y tú le haces esperar por esos dos muchachos. ¡Menudo pueblo desvergonzado y sin modales! Abajo, cuando el criado les preguntó si su visita había sido anunciada al conde, uno de ellos contestó: «Lev Tolstói nos ha mandado llamar». Y tú te lías con esos pisaverdes entrometidos, a los que les gustaría dejar el mundo tan confuso como sus propias cabezas. (Intranquila, mira en torno.) Aquí está todo patas arriba. Los libros en el suelo, todo manga por hombro y lleno de polvo. De verdad, es una vergüenza. Si viniera alguien más importante. (Se dirige hacia el sillón. Pasa una mano por encima.) Y el cuero está destrozado. Qué vergüenza. No, no está para que lo vea nadie. Por suerte, mañana viene el tapicero de Tula. Tiene que arreglar de inmediato el sillón. (Nadie le contesta. Impaciente, mira a un lado y a otro.) Así que haz el favor de venir ya. No se le puede hacer esperar más.
TOLSTÓI (de pronto, muy pálido e inquieto): Voy en seguida. Sólo tengo que… Ordenar un poco… Sascha me ayudará… Entre tanto, haz compañía al caballero y discúlpame. Iré enseguida.