Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad SASCHA (pensando un momento): Yo firmaré todos los telegramas como Frolova. Y tú te llamarás T. Nikolaiev.
TOLSTÓI (febril ya por la prisa): T. Nikolaiev… Bien, bien… Y ahora, buena suerte. (La abraza.) T. Nikolaiev, asà es como dices que debo llamarme. ¡Otra mentira! ¡Otra más! Bueno, quiera Dios que ésta sea mi última falsedad ante los hombres.
Se marcha precipitadamente.
Tres dÃas después (31 de octubre de 1910). La sala de espera del edificio de la estación de Astápovo. A la derecha, una gran puerta acristalada lleva al andén. A la izquierda, una más pequeña da al cuarto del jefe de la estación, Iván Ivanovich Osoling. En los bancos de madera de la sala, y en torno a una mesa, están sentados unos cuantos pasajeros que esperan el expreso de Danlov. Campesinas que duermen, envueltas en sus pañuelos. Pequeños comerciantes, con abrigos de piel de oveja. Además de algunos empleados de la gran ciudad. Al parecer, funcionarios o comerciantes.
VIAJERO 1° (leyendo el periódico, dice de pronto en voz alta): ¡Lo ha hecho admirablemente! ¡Una excelente obra del viejo! Nadie lo habrÃa esperado.
VIAJERO 2°: ¿Qué es lo que pasa?
