Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Sin embargo, hasta nuestro siglo, un último enigma ha conseguido ocultar sus vergüenzas a la mirada del hombre, protegiendo dos zonas insignificantes de su cuerpo hecho jirones y atormentado por la avidez de sus propias criaturas. El Polo Sur y el Polo Norte, la columna vertebral, esos dos puntos casi inmateriales, insensibles, alrededor de los cuales gira su eje desde hace miles y miles de años, han custodiado esa tierra inmaculada y sin profanar. Han levantado barreras de hielo para preservar ese último secreto. Como un centinela frente a los ávidos, han dispuesto un invierno eterno. Altivos, el frío y la tempestad mantienen cercado el acceso. El miedo y el peligro ahuyentan, amenazando de muerte, a los más osados. Hasta el mismo sol sólo fugazmente puede contemplar ese cerrado ámbito. La mirada del hombre, jamás.
Desde hace décadas se suceden las expediciones. Ninguna alcanza la meta. En algún lugar, sólo ahora descubierto, en un cristalino ataúd de hielo, reposa, desde hace treinta y tres años, el cadáver del más intrépido entre los valientes, Andrée, que quiso sobrevolar el Polo en globo. Cada asalto se estrella contra las relucientes paredes de hielo. Desde hace miles de años y hasta nuestros días, la Tierra esconde su rostro. Una vez más, invicta frente a la pasión de sus criaturas. Virgen y pura, su pudor desafía la curiosidad del mundo.