Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad El 1 de noviembre de 1911 se dividen en distintos grupos. En las fotografías puede verse la extraordinaria caravana formada por primero treinta, después veinte, diez y finalmente sólo cinco hombres, avanzando por el blanco desierto de un mundo primitivo y sin vida. Delante siempre hay un hombre cubierto de pieles y trapos, un ser salvaje y bárbaro al que sólo le asoman la barba y los ojos. La mano, envuelta en pieles, sujeta del cabestro a un póney que arrastra un trineo con una pesada carga. Tras él, otro hombre igual vestido y en la misma actitud. Y tras él, otro más. Veinte puntos negros en una línea que avanza en medio de una blancura infinita y cegadora. Por las noches, se entierran en sus tiendas de campaña. Cavando en el suelo, construyen paredes de nieve en la dirección del viento, para proteger a los póneys. Y por las mañanas reanudan la marcha, monótona, desesperante, a través del aire glacial, que es la primera vez en miles de años que recibe el aliento de un ser humano.