Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Precisamente porque es consciente de lo sensacional y provocativo de su paso, Lenin procede con la mayor franqueza posible. A instancias suyas, el secretario del sindicato suizo Fritz Platten se presenta ante el representante diplomático alemán, que ya antes ha negociado con los emigrantes rusos en general, y le expone las condiciones de Lenin. Y es que ese insignificante y desconocido refugiado, como si pudiera presentir su autoridad futura, en modo alguno hace una petición al gobierno alemán, sino que presenta las condiciones bajo las cuales los viajeros estarÃan dispuestos a aceptar la amabilidad del gobierno alemán: que se reconozca al vehÃculo en el que viajen el derecho de extraterritorialidad; que ni a la entrada ni a la salida se podrán practicar controles de pasaporte o de personas; que ellos mismos pagarán su viaje según las tarifas normales; y que no se podrá ordenar, asà como tampoco llevar a cabo por propia iniciativa, el abandono del vehÃculo. El ministro Romberg transmite estas noticias que llegan a manos de Ludendorff, quien sin duda alguna las apoya, si bien en sus memorias no se encuentra una sola palabra sobre esa decisión histórica, tal vez la más importante de su vida. En algunos detalles, el ministro trata de conseguir algunos cambios, pues Lenin ha redactado el expediente a propósito de un modo tan ambiguo que en el tren no sólo podrÃan viajar los rusos de manera incontrolada, sino también un austriaco como Radek. Pero, al igual que Lenin, también el gobierno alemán tiene prisa, pues ese mismo dÃa, el 5 de abril, los Estados Unidos de América declaran la guerra a Alemania.
