Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad A veces la Historia juega con los números, pues justo mil años después del memorable saqueo de Roma por los vándalos, comienza el de Bizancio. Terrible, fiel a sus promesas, Mehmet, el vencedor, mantiene su palabra. Sin orden ni concierto, tras la primera masacre, entrega a sus guerreros casas y palacios, iglesias y monasterios, hombres, mujeres y niños. Y a miles corren como demonios por las calles, para anticiparse los unos a los otros. El primer ataque se dirige contra las iglesias, donde brillan los vasos de oro, donde resplandecen las joyas. Y cuando penetran en una casa, izan delante sus pendones, para que los que vengan detrás sepan que ahí el botín ya ha sido acaparado. Pero ese botín no sólo consta de piedras preciosas, telas, dinero y todos aquellos bienes que se puedan transportar, también las mujeres son mercancía para los serrallos, y los hombres y niños para el mercado de esclavos. En manadas, los desdichados que se han refugiado en las iglesias son conducidos bajo el látigo. Los viejos, considerados como bocas inútiles y como una carga invendible, son asesinados. A los jóvenes, atados unos a otros, se los llevan de allí. Y a la par que la rapiña, se desencadena una destrucción insensata. Lo que de valiosas reliquias y obras de arte dejaran los cruzados tras su saqueo probablemente igual de terrible, es machacado, despedazado y desgarrado por los rabiosos vencedores. Las lujosas imágenes son destruidas. Las más espléndidas estatuas, destrozadas a martillazos. Los libros, en los que la sabiduría de siglos, la riqueza inmortal del pensamiento y de la poesía griegos, debía conservarse para toda la eternidad, son quemados o tirados sin ningún miramiento. Jamás llegará la humanidad a conocer en su totalidad la desgracia que en aquel momento decisivo penetró por la puerta abierta de Kerkaporta, ni todo lo que del mundo del espíritu se perdió en los saqueos de Roma, Alejandría y Bizancio.
