Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Pero no llega tan lejos, pues mientras el barco pone rumbo a Castilla del Oro se encuentra —algo prodigioso en aquella época, en la que por aquellos mares aún desconocidos navegaban en total un par de docenas de barcos— con otro buque en el que viaja una tripulación muy numerosa, bajo el mando de un español cuyo nombre pronto resonará por el mundo, Francisco Pizarro. Sus ocupantes vienen de la colonia de Enciso, de San Sebastián. Al principio los toman por amotinados que han abandonado sus puestos recurriendo a la fuerza. Pero para espanto de Enciso les informan de que San Sebastián ya no existe, que ellos son los últimos de la antigua colonia, que el comandante Ojeda se ha marchado de allà con un barco, que los restantes, que sólo poseÃan dos bergantines, tuvieron que esperar a que murieran unas setenta personas para poder encontrar plaza en esos dos pequeños barcos. De esos dos bergantines, a su vez, uno se ha ido a pique. Los treinta y cuatro hombres de Pizarro son los últimos supervivientes de Castilla del Oro. ¿Adónde ir ahora? La gente de Enciso, tras escuchar las historias de Pizarro, tiene pocas ganas de exponerse al terrible clima pantanoso del asentamiento abandonado y a las flechas envenenadas de los indÃgenas. Regresar a La Española les parece la única posibilidad. En ese peligroso instante Núñez de Balboa de pronto se adelanta. Conoce de su primer viaje con Rodrigo de Bastidas, declara, toda la costa de América central y recuerda que a la orilla de un rÃo rico en oro encontraron entonces un lugar llamado Darién, donde los indÃgenas eran amables. AllÃ, y no en ese otro paraje de desgracia, es donde tienen que fundar una nueva población.