Momentos Estelares De La Humanidad
Momentos Estelares De La Humanidad Núñez de Balboa, el hombre salido de un cajón, es entonces el dueño de la colonia. Pero a pesar de su éxito no se encuentra a sus anchas, pues ha incurrido en rebelión abierta contra el rey y no le cabe esperar el perdón desde el momento en que el gobernador nombrado por el rey ha encontrado la muerte por su culpa. Sabe que el fugado Enciso está en camino hacia España con su acusación y que tarde o temprano su rebelión tendrá que ser llevada ante los tribunales. Pero, de todos modos, España está lejos y a él, hasta que un barco haya cruzado dos veces el océano, le queda bastante tiempo. Tan inteligente como arrojado, busca el único medio de asegurarse, durante el mayor tiempo posible, el poder que ha usurpado. Sabe que en esa época el éxito justifica cualquier delito y que una fuerte remesa de oro enviada a las arcas de la Corona puede aplacar o demorar cualquier enjuiciamiento criminal. De modo que lo primero es conseguir oro, puesto que el oro es el poder. Junto con Francisco Pizarro, sojuzga y desvalija a los indígenas de las proximidades, y en medio de las carnicerías de costumbre consigue un éxito decisivo. Uno de los caciques, llamado Careta, sobre el que ha caído a traición y violando del modo más grosero la hospitalidad, le aconseja, ya predestinado a morir, que, en lugar de convertir a los indios en sus enemigos, sería mejor que cerrara un pacto con su tribu, y como garantía de fidelidad le ofrece a su hija. Núñez de Balboa enseguida se da cuenta de la importancia de tener un amigo poderoso y de confianza entre los indígenas. Acepta la oferta de Careta y, lo que es aún más asombroso, hasta el final de su vida mantiene con esa muchacha india una relación de lo más cariñosa. Junto con el cacique Careta somete a todos los indios de las inmediaciones y adquiere tal autoridad entre ellos que al final el jefe más poderoso, llamado Comagre, obsequioso, le invita a comer con él.