Juvenilia

Por Cané, Miguel Cané

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Juvenilia y La gran aldea se abren con la muerte del padre y cuentan desde el presente. Hablan del colegio por la memoria de la juventud, de los años de formación. Y los lugares desde donde narran esas escenas juveniles (en los dos sentidos: también donde ponen la representación del colegio) definen las posiciones exactas de los sujetos. Las posiciones exactas desde donde formulan la fábula de identidad nacional que coincide con la autobiografía. Juvenilia y La gran aldea cuentan la historia del narrador y a la vez la historia de los acontecimientos políticos que llevaron al corte estatal de 1880. Pero el colegio se sitúa en el interior en López, y en Buenos Aires en Cané; y se narra desde la representación del Estado en Cané, y desde la posición de cronista en López. LAS DIVERTIDAS AVENTURAS DE JUVENILIA Miguel Cané, por lo tanto, es el escritor de la coalición cultural de 1880 que escribe la autobiografía real de su vida en el colegio (usa nombres reales), y cuenta la fábula de identidad porteña de la nación. En Juvenilia la historia nacional está narrada en un tono entre farsesco y picaresco, en clave «travesuras del colegio secundario» de la capital, el Nacional. Y ese tono es el que constituye el encanto y la frescura del texto.